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Fundación 1º de Mayo // 9 de julio de 2025

“El futuro de la Dependencia pasa por mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras del sector”

 

Estas palabras son del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 3030, Pablo Bustinduy en una jornada organizada el 17 de julio de 2025, cuyas claves se centraron en la necesidad de mejorar salarios, jornada y contratos de las personas trabajadoras con el fin de desarrollar el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia. Y ello, en base al avance de resultados de la investigación encargada por su ministerio (aún en curso), que destaca que las prácticas empresariales de gestión laboral en el sector de los cuidados se caracterizan por sueldos más bajos que en el resto de los sectores (35-38% inferiores: en las residencias las trabajadoras perciben una media de 17.200 euros anuales frente a los 26.000 promedio), un mayor uso del contrato temporal (25% frente al 12.5% promedio) y una mayor parcialidad. De ahí que CCOO haya empezado en el sector de la dependencia la ofensiva en los tribunales para aumentar los preavisos y el valor de las horas complementarias de los contratos a tiempo parcial, donde la parcialidad se asocia a unas constantes exigencias de disponibilidad en la jornada, que no se remunera.

Estas prácticas de gestión laboral se asocian a una mayor exposición a riesgos laborales psicosociales, como las altas exigencias cuantitativas, la alta inseguridad o el alto conflicto trabajo-vida aquí ejemplificados con retazos de conversaciones con gerocultoras.

“60 personas, 5 gerocultoras, en dos horas y media. Tienes 8 minutos para levantarlo, quitarle el pijama, ducharle, secarle, hidratarlo, vestirlo, secarle el pelo, peinarle, afeitarle, hacer la cama y bajarlo al desayuno… Hay que trabajar muy deprisa”.

“Todas tomamos pastillas. En parte viene por el miedo a que te bajen el sueldo y no llegues, porque te bajan las horas cuando se muere un abuelo o por las sanciones por tonterías… Esto no te lo quita ningún curso ni psicóloga”.

“Solamente libramos un domingo al mes, no tenemos vida social y complica mucho la familiar. Justo cuando los niños están en casa, tú estás trabajando... Se lo carga todo mi madre y te pierdes muchas cosas.”

Se trata de riesgos laborales psicosociales para los que se cuenta con una amplia evidencia científica de efecto negativo en salud. Por ejemplo, las altas exigencias cuantitativas y la alta inseguridad aumentan un 23% y un 61% respectivamente la probabilidad de padecer depresión y el conflicto trabajo-familia incrementa un 26% las probabilidades de consumir psicotrópicos. No nos puede extrañar entonces que las bajas laborales derivadas de accidentes en este sector sean un 75% mayores que en el resto de los sectores. Estas trabajadoras están no sólo expuestas a los riesgos laborales psicosociales, también a los ergonómicos o a los biológicos, ninguno de los cuales habitualmente se previenen.

La Fundación 1º de Mayo está llevando a cabo una revisión bibliográfica sobre las medidas preventivas en origen (como prioriza el artículo 15 de la incumplida Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que pronto tendrá una vigencia de 30 años) aplicables al puesto de gerocultora (las profesionales que prestan atención directa, apoyo personal y acompañamiento a personas en situación de dependencia). Buena parte de ellas pasan por cambiar las prácticas empresariales de gestión laboral que señalaba el informe del Ministerio, que precarizan las condiciones de trabajo y vida y con ello enferman a las trabajadoras de los cuidados de larga duración, mayoritariamente mujeres, mayores de 45 años, siendo una de cada cuatro migrantes.

Cada mes entran en el sistema 10.000 personas como demandantes de cuidados de larga duración en España, en cinco años serán necesarios más de 250.000 empleos, cuyas características no pueden ser la precariedad, la insalubridad y la desigualdad. Necesitamos cambiar las cosas.


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