24 de febrero de 1976, la Policía Armada mata a un trabajador en Elda. Otro crimen impune

    El 24 de febrero de 1976 se celebraba en Elda una asamblea de trabajadores para discutir el convenio colectivo interprovincial del calzado. A la salida, la Policía Armada actúa violentamente contra los congregados y de un disparo acaba con la vida de Teófilo del Valle Pérez, un joven que había participado en la reunión obrera

    24/02/2026.
    Fotografía perteneciente al archivo fotográfico de la Fundación 1º de Mayo

    Fotografía perteneciente al archivo fotográfico de la Fundación 1º de Mayo

    La muerte se produjo en el contexto de las grandes movilizaciones y huelgas habidas durante enero y febrero de ese año en el País Valenciano en las que participaron un total de 189.000 huelguistas. Ya a mediados de diciembre de 1975 se habían iniciado los paros en el sector de banca, en el metal con motivo de su convenio, en el Hospital Psiquiátrico y en la industria del calzado Segarra.

    Ni la muerte a manos de las Fuerzas de Orden Público de Teófilo del Valle ni las movilizaciones obreras en enero y febrero en el País Valenciano fueron una excepción. En los primeros meses de 1976 tendría lugar la oleada de huelgas más importante en España desde el final de la Guerra Civil. El comportamiento pacífico de los huelguistas marcó la tónica general de los conflictos. Sin embargo, la respuesta del gobierno de Arias Navarro fue la represión sistemática, dejando un reguero de trabajadores muertos a lo largo del país. El ministro de la Gobernación y, por lo tanto, el máximo responsable de la actuación de las fuerzas de orden público en ese gobierno no era otro que Manuel Fraga Iribarne.

    Teofilo del Valle es considerado la primera víctima mortal abatida por las Fuerzas de Orden Público tras la muerte de Franco y como otros tantos, el crimen de Elda sigue impune 50 años después. 

    En su recuerdo, en el de muchos, no se debe olvidar que los derechos de manifestación, de reunión, de asociación, de libertad de expresión de los que hoy disfrutamos todos los españoles son derechos democráticos que costaron muy caros conseguir, pagando incluso con la vida.