Francesc Boix, el fotógrafo del Infierno

El reportero gráfico que desde dentro del sistema nazi evidenció al mundo la crueldad del III Reich

    No me queda muy claro que día murió Francesc Boix Campo ya que según los textos que he consultado las fechas varían entre el 4 y el 7 de julio, sin embargo, no creo que esto tenga importancia ya que lo que pretendemos hoy es destacar su figura

    03/07/2026.
    Artículo publicado en Información Española nº 61 (1971). Hemeroteca Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º de Mayo

    Artículo publicado en Información Española nº 61 (1971). Hemeroteca Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º de Mayo

    Francesc Boix fue un fotógrafo catalán que durante la guerra civil española luchó en el bando republicado, lo que le obligó una vez terminada la guerra a tener que exiliarse en Francia donde, como otros muchos compatriotas será internado primero en el campo de refugiados de Vernet d’Ariège y luego de Septfonds. En 1941, Francia es invadida por las fuerzas alemanas, por lo que Boix es apresado por los nazis, primero será conducido al campo de prisioneros de guerra en Bad Fallingbostel y después deportado al campo de concentración de Mauthausen en Austria, donde permanecerá hasta su liberación por los aliados en 1945.

    En Mauthausen fue uno más de los 7.000 españoles allí encerrados, sin embargo, su profesión de fotógrafo, les era útil a los nazis por lo que Boix empieza a trabajar junto con Antonio García y José Cereceda, en el laboratorio fotográfico del campo, cuya misión era la de realizar tareas de documentación gráfica de la vida del recinto, así como la de realizar retratos de los presos para identificarlos.

    Con el tiempo se fueron dando cuenta del valor que tenían las fotografías ya que eran el testimonio gráfico de la barbarie nazi por lo que idearon un plan. Junto con un grupo de muchachos, hijos de republicanos presos en el campo que salía a trabajar todos los días, fueron sacando unas 200 fotografías en papel y unos 800 negativos que serían escondidos en casa de la austriaca Anna Pointner.

    En 1946 durante las sesiones del juicio de Nuremberg, Boix no solo presta testimonio, sino que aporta las pruebas gráficas que demostraban tanto la implicación de muchos altos cargos en sus visitas al campo, como los horrores y barbaridades cometidos dentro de sus muros. Testimonio que también prestó ante el Tribunal norteamericano de Dachau.

    Francesc Boix con una salud muy quebrada por las malas condiciones y penurias sufridas durante su cautiverio en el campo de concentración falleció muy joven, a la edad de 30 años en París en 1951.

    El valor testimonial y probatorio de las fotografías de Boix nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de conservar y preservar los documentos ya sean textuales, gráficos o audiovisuales ya que muchas de las defensas de los jerarcas nazis se basaron en la afirmación de que las fotografías eran montajes, sin embargo, el documento original, que en ese caso eran los negativos fotográficos, demostraban las evidencias relatadas por las víctimas. Por lo que ante el negacionismo y el olvido no solo se deben conservar los documentos, sino también hacerlos públicos.