Aproximación a una trayectoria personal y sindical. Por Laura Pinyol Vidal

    La destacada sindicalista y feminista Laura Pinyol Vidal escribe para la Revista C8M unas reflexiones sobre su trayectoria sindical, resaltando, entre otras cuestiones, la necesidad de empoderamiento de las mujeres en la organización sindical y el reconocimiento interno, colectivo y recíproco, de su valía y aportaciones.

    10/07/2020.
    Laura Pinyol Revista C8M 1

    Laura Pinyol Revista C8M 1

    Al mundo laboral por imperativo patriarcal y acceso a la empresa con discriminación

    Mi padre me saca del internado donde estudiaba Bachillerato para presentarme a las oposiciones de su empresa. Tengo dieciséis años, mi madre había fallecido cuando tenía once, mi padre mandaba y a mí sólo me quedaba obedecer.

    A las oposiciones nos presentamos quince personas, previamente seleccionadas, de las cuales sólo dos somos mujeres, estamos en el sector privado y las normas son discrecionales. Mi compañera saca el número uno de la oposición y yo misma, el número dos. La empresa coloca a la primera de secretaria y a la segunda, yo, de telefonista-recepcionista, categorías inferiores a las que otorgan a nuestros compañeros, a quienes adjudican categorías superiores. Estamos en 1972 y esta situación es recibida con “normalidad”.

    De estudiante a trabajadora

    Enseguida me acerqué a CCOO. El Sindicato todavía era clandestino, pero ya tenía una actividad destacada en muchos sectores, como en el bancario que es donde me incorporo. Me afilio en el 76, la legalización de los Sindicatos llega en el 77. En ese momento todavía, me considero una estudiante que trabaja, no renuncio a seguir estudiando y considero que sólo estoy de paso por esa empresa.

    Poco a poco conozco a la Organización, a través de su gente, compañeros que me parecían valientes y honestos. El sector es sumamente masculinizado, la presencia de mujeres apenas alcanza el 3% y el Sindicato no tiene ninguna actividad específicamente orientada a las trabajadoras.

    El camino de la lucha por la igualdad

    En los ochenta van cambiando muchas cosas, la presencia de mujeres se va incrementando y en el Sindicato las delegadas vamos abriendo camino hacia una acción sindical inclusiva de la igualdad y no discriminación. Asisto a jornadas, asambleas, cursos de formación, participo en las huelgas y me impregno de las luchas por los derechos de los trabajadores, al tiempo el concepto “trabajadora” se va haciendo un lugar más visible, y es más evidente el trato discriminatorio que se concreta en el nulo acceso a los puestos de responsabilidad y en las dificultades de conciliación de la vida laboral, familiar y personal que se expresan relegando a las trabajadoras a los puestos peor pagados y por debajo de sus calificaciones académicas.

    En CCOO, el sector bancario es de los que “se resisten” a admitir las discriminaciones de las trabajadoras, cuando en otras Federaciones la Secretaría de la Mujer ya juega un papel relevante, en Banca y Ahorro, no existe. Sin embargo, muchas delegadas ya estamos abocadas a trabajar intensamente por la igualdad. Es en ese contexto que descubro que ya no soy una estudiante que trabaja, sino una trabajadora que estudia. Esto supone un cambio muy relevante porque el foco de mi atención se traslada al mundo laboral y, si bien prosigo mis estudios, mi energía y atención se orientarán, para siempre, a la defensa de los derechos de la clase trabajadora.

    Acceso a puestos de responsabilidad sindical

    Asumo distintas responsabilidades hasta llegar a ser la Secretaria de la Mujer de la Federación de Banca y Ahorro de Catalunya y años más tarde alcanzo esta misma responsabilidad para la Federación Estatal, ya en Madrid y habiendo acumulado experiencia profesional, sindical y personal. A veces, en esta biografía de nuestra trayectoria como sindicalistas, dejamos de lado que, al mismo tiempo, nos hemos enfrentado a los estereotipos sociales como mujeres, fuera y dentro del mundo laboral. La carga y la presión emocional que supone este doble ámbito, creo que nunca se reconoce lo bastante.

    En la actualidad, la lucha por la igualdad real y la no discriminación forma parte de las señas de identidad del Sindicato y ha sido posible por el trabajo de muchas mujeres y algunos hombres que han remado en esta dirección, en situaciones muy difíciles. Costaba tanto avanzar en la igualdad en las empresas como en el seno de nuestro Sindicato. La acción sindical a favor de la igualdad es ahora transversal e imprescindible en la agenda de CCOO y ese logro es parte sustancial del patrimonio sindical.

    Responsabilidades fuera de la Secretaría de la Mujer

    Pasar de la Secretaría de la Mujer de la Federación Estatal, a ocupar el cargo de Secretaria General de la Sección Sindical Estatal de CCOO del Banco Santander, tiene que ver con ese cambio, sobre todo dentro del Sindicato, del reconocimiento de la labor de las delegadas y de poner en valor una lucha de muchos años que, no sólo ha mejorado la situación de las mujeres, sino del conjunto de trabajadoras y trabajadores, porque la igualdad de oportunidades y el reconocimiento de la conciliación, impactan de manera muy positiva también en los trabajadores hombres.

    Mis comienzos como Secretaria General de CCOO del Banco fueron difíciles y requirieron de un sobreesfuerzo que es, por otra parte, el que se nos exige a las mujeres que ocupamos cargos tradicionalmente ostentados por hombres. Cuando accedemos a tales puestos, nos sentimos responsables, no sólo de responder de manera eficiente y exitosa por nosotras mismas, sino que, nos sabemos espejo de las mujeres que no habían tenido ese modelo en el que referenciarse. La experiencia valió la pena y el camino abierto ha dado sus frutos, esa Sección Sindical de la que fui responsable, está hoy dirigida por una mujer y su equipo formado mayoritariamente por mujeres.

    Mi vida profesional y sindical termina como responsable de la Secretaría de Participación Institucional Confederal de CCOO. Para mí supuso un gran reto y honor, además de una oportunidad excepcional de trabajar en la sala de mando del Sindicato y poder aportar lo mejor de mí misma.

    Final de trayecto

    En esta trayectoria con luces y sobras, he aprendido mucho. Quiero resaltar, de tantas cosas, la necesidad de reconocer el empoderamiento de las mujeres, de nuestra valía individual y colectiva y este reconocimiento quienes primero nos lo tenemos que dar, somos nosotras. He aprendido que es muy importante aprovechar las experiencias y los conocimientos acumulados, un patrimonio muy valioso que se debe preservar. He aprendido que profundizar, reflexionar, esforzarnos y persistir en nuestros objetivos es esencial para avanzar.

    Tenemos un escenario laboral y social de una complejidad creciente, pero no podemos amedrentarnos, sino que tenemos la obligación de explorar nuevas fórmulas para crecer personal y colectivamente. Me atrevo a terminar diciendo que, igual que el feminismo nos descubrió que lo personal es político, lo sindical también lo es, de ahí el necesario refuerzo de la vertiente sociopolítica que no podemos descuidar, si lo que anhelamos es la mejora y el bienestar de las trabajadoras y trabajadores.

    Desde la retaguardia, pero con igual convicción, me encontraréis allí donde se defienden los derechos de las mujeres, de las trabajadoras, de la gente. Nos vemos.

    Laura Pinyol Vidal.

    Trabajadora de banca jubilada. Sindicalista de CCOO en Barcelona y Madrid. Ha desarrollado distintas responsabilidades, entre ellas, Secretaria confederal de Participación Institucional de CCOO.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.